jueves, 11 de agosto de 2011

Deportes, circo y tótems islapascuenses

Cuando hace unos días envié mi entrada Qué y cómo, sobre los problemas de España, a Menéame, por lógica fue descartada rápidamente, pero dio tiempo a que pusieran un comentario, uno de esos rápidos y mordaces que ponen los analistas de la lista de pendientes. Decía: “El problema de este país es el Fútbol”.

Es un poco exagerado sí, pero no le falta razón. La sociedad española (y la sociedad mundial) se halla adormilada con el circo actual, esa técnica que usaban los romanos para tener contenta a la población. Así nos encontramos que la mayor parte de los habitantes de España sabe de memoria casi todas las plantillas de los equipos de las ligas españolas, europeas y de más sitios, con las características de los jugadores, temporadas, edades y hasta gustos. Y no sólo de fútbol, además de otros muchos deportes: ciclismo, tenis, fórmula uno, motos, golf... (de estos tres últimos volveré a hablar).

Y los que no gustan de deportes suelen ser grandes fans de telecinco. Para éstos, Belen Esteban les representa, Kiko Matamoros no tiene secretos, y se conocen toda la vida obra y milagros de la nobleza española, parejas, divorcios, líos, fotos, escándalos, mentiras y rencillas... en ésto son expertos.
A los romanos se les caería la baba (por no ser más bestia) si vieran el circo de hoy, no morirá gente, pero tenemos de todo, para todos los gustos.

Y mientras, ni puta idea del mundo (ojo, no estoy diciendo que no puedes saber del mundo gustándote el deporte), la sociedad adormilada, partícipe del tiburón del entretenimiento, de un negocio que mueve unas cantidades de dinero tan grandes que si las sumásemos todas, tardaríamos horas o días en decir la cifra.

Ahora es cuando retorno al tema de la F1, el golf o las motos, éste último (y otros) es un deporte precioso, la velocidad, la técnica, los adelantamientos... sí, me gusta, pero para mí no queda ahí la cosa.
Sólo la élite de los países puede llegar a participar en estos deportes a base de gastar dinero, utilizan una elevada tecnología que conlleva recursos materiales que son renovados todos los años (no quiero ni pensar en la de sobreconsumo que generan...), emplea muchos recursos humanos (empleo dirá alguno, sí, empleo improductivo).
Pero además los circuitos y las pistas no son diferentes del coliseo o anfiteatro romanos, lo pagamos todos, con la diferencia de que los gastos de mantenimiento y reparación son costosos y casi constantes. En el caso del golf resulta aberrante ver esos campos verdes en lugares de sequía.

Ya pero... genera empleo y dinero. ¿En serio? ¿Lo genera? Porque a mi esa afirmación me parece falsa. ¿Cómo se puede generar riqueza derrochando recursos naturales?

Pero bueno... mejor no tocar el circo, porque si encima de no haber pan, quitamos el circo... Arde Roma.

Hasta que arda, como “ardió” la Isla de Pascua, parece nuestro destino. Allí, para mantener a la población pudiente tranquila, se dedicaban a hacer tótems, en una competición infinita por un tótem más grande y mejor, hasta que, dándose cuenta o sin enterarse, tenían la isla sin árboles (materia prima auxiliar para la fabricación y transporte de los tótems), sin apenas comida (habían sobreexplotado los recursos para mantener su despilfarro) y con una clase noble y religiosa que les había llevado al colapso. 
¿Será este nuestro futuro?






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