lunes, 22 de agosto de 2011

Pensamiento libre


El pensamiento libre me parece una de las cosas más importantes y más atacadas del ser humano, todo lo que trata de convencer sin razón al individuo supone un ataque a su libertad de pensamiento, y es algo muy extendido. A quién no le ha respondido su padre alguna vez: “porque sí” o “porque lo digo yo-que-soy-tu-padre-y-te-callas” (esta última parte normalmente así de corrido). Pues qué gran error...

Empezaré citando una curiosa historieta muy metafórica que leí hace tiempo en Microsiervos, acerca de un experimento con monos, que titulaban Monos y plátanos:

Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos.
Cuando uno de los monos subía la escalera para agarrar los plátanos los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo.
Pasado algún tiempo, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua, de modo que cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos.
Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mono osaba subir la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos.
Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo.
Lo primero que hizo el mono novato nada más ver los plátanos fue subir la escalera. Los otros, rápidamente, le bajaron y le pegaron antes de que saliera el agua fría sobre ellos.
Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera.
Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar.
El primer sustituido participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo.
Un tercero fue cambiado, y se repitió el suceso.
El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos.
Los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentaba llegar hasta los plátanos.
Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta: «No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así».

  Es una pena que todavía seamos tan sumamente parecidos a esos monos, hacemos muchas cosas por costumbre, tradición o conservadurismo que simplemente no tienen explicación, o si la tienen, no la conocemos.
Tengo la intuición, y lo más seguro es que esté en lo cierto, que este tipo de educación a la fuerza practicada en los monos, nos afecta a los humanos de igual o mayor manera.
Y, además, creo que en el pasado (tanto cercano como lejano) los poderosos lo sabían, una generación o dos conocen el origen de una represión, pero las siguientes ya sólo conocen esa represión, y la perpetúan. ¿De dónde venían si no todas esas normas de educación que a veces no hacíamos, escandalizando con ello a nuestras abuelas?

Hace unos días tuve por aquí comentarios de Abner, un joven buena persona, con buena educación y sospecho que testigo de Jehová que me llenó la entrada de El bien y el mal  de citas bíblicas. Al final se fue, diciendo que no era bien recibido y no volvió. Una lástima, porque para mí todas las personas y opiniones son bien recibidas, lo que no es bien recibido son los dogmas y verdades supremas indemostrables, textos bíblicos y demás (quitando el sentido metafórico de algunos pasajes que dan lecciones reales para la vida), porque para mí una de las cosas más importantes del ser humano es la capacidad de pensamiento libre, de poder analizar cualquier cosa que nos digan partiendo del desconocimiento de su validez y llegar a una conclusión personal.

Por eso las religiones me parecen ofensivas al ser humano. Los dogmas y pruebas de fe no me parecen más que cadenas al pensamiento libre.
Por eso no soy conservador (yo diría incluso que soy anticonservador) y pienso que todo lo que viene de atrás debe ser meditado por cada uno antes de ser aceptado.
Por eso mismo desconfío de los dogmas, de las religiones, del conservadurismo y hasta de las normas de educación. Lo único que para mí es válido es el criterio libre y razonado dentro de tu libertad, libertad que no termina donde te la marcan, sino donde comienza la de los demás.



4 comentarios:

  1. Ojalá hubiera más gente que pensase como tú. Desgraciadamente es más fácil seguir dogmas de fe que esforzarse a pensar por uno mismo.
    Mientras esos limites impuestos no le afecten directamente la mayoría preferirá seguirlos sin plantearselo.

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  2. Hola... Me alegra contar con otro seguidor en nuestras filas ;-) Muy buena tu bitácora.

    Saludos desde el Monte...

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